domingo, 1 de junio de 2008
Con ojos prestados
Hola me llamo Pablo, soy de Barcelona y vine a conocer la Feria de Sevilla. Me contaban que era algo magnífico y como dicen, Sevilla tiene un color especial. Pero fui sin pensar en mi problema, ya que soy discapacitado no me imaginaba que fuera tan difícil. Aparte de que de por sí ya es muy complicado, no ha parado de llover y aún me costo más trabajo. La Feria estaba a rebosar, aunque las personas cuando necesitaba ayuda al bajar un escalón o subirlo o pasar entre los caballos se ofrecian a ayudarme me costo mucho trabajo llegar a la caseta, que por suerte conosco a unos amigos de allí y tenían una caseta y pude resguardarme allí de la lluvia y de tanta gente. Mi gran duda era la calle del infierno, ¿por qué se llamaría así?, entonces ¿El Real de la Feria como se tendría que llamar? Porque eso también era un infierno. Mis amigos me llevaron a la famosa Calle del Infierno para que conociera porque tenía ese nombre tan peculiar, y la verdad que ya lo entiendo. Aunque en verdad ver a esos niños corriendo tan felices yendo de una atracción a otra te hace atí sentirte bien. El segundo día que fuí fue mejor, ya que no llovió y pude disfrutar mejor de todo. La verdad que pese a mi minusvalía todo fue genial, con lo único que me quedo con ganas es de bailar una sevillana, pero con ver a esas Sevillanas bailar con tanto arte me quedo satisfecho. Gracias Sevilla por ser tan especial, y a esas personas que me han ayudado tanto, gracias de verdad.
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